
Hace muuuuuchos años, hice un trabajo en donde se usaba como escenografía (pagada entre todos) un par de sillones.Una vez acabado el trabajo, una de las personas se quedó con dichos muebles estando todos muy de acuerdo.
A los años me encuentro a dicha persona en un estreno repartiendo unos papelitos que decían: VENDO SILLONCITOS DE ESTILO y el tel.
Me dá uno a mí y al darse cuenta de quien soy me dice:-No,no a vos no.
A los días me llama a mi casa y me dice:-Yo me quedé pensando que estaría bueno que te quedes con uno, yo te lo llevo a tu casa.
Yo:- Bueno, gracias (me sorprendió tanta amabilidad)
Esta señorita vino a mi casa a las doce de la noche, le ofrecí un té, (me senté en dicho sillón para servírselo) y conversamos de bueyes perdidos por un rato.
Cuando se estaba retirando, cuando había cerrado la puerta de mi dpto para bajarle a abrir me dice con una voz muuuy nasal:-Me parece que hay un error, yo el sillón lo vendo.
Yo:-Ehhhhhhhh?
Volvimos a entrar a mi casa y el sillón fue testigo de mis gritos diciéndole:-Te lo llevás yaaa
Lo bajó por la escalera desde el primer piso con todas sus fuerzas.Luego me volvió a llamar por teléfono y me dijo que lo buscara por su casa, que no quería tener "problemas" conmigo y blablabla
Desde ese momento éste mueblecito lleva su nombre en su honor, ojo, que algunos dicen que si te sentás ahí podes convertirte...
Que tul?




