
Cuando era chica vivía en un departamento en el quinto piso y mis abuelos paternos vivían en el segundo.
Todos los viernes con mi hermano nos quedabamos al volver de la escuela a pasar todo el día ahí hasta después de la cena.
Un día mirándo una revista con él, nos encontramos con una foto que nos impresionó a los dos mucho. Era Cámpora en su cajón de muerto y en medio de su garganta tenía como una especie de riñón, algo así, una protuberancia gris y fea.
Mi hermano me pidió dejar de ver la revista, en el momento accedí pero la escondí en el ropero donde mi abuela guardaba sus cosas para hacernos tortas.
Cada viernes, la sacaba y le decía a mi hermano: (con voz de bruja y mientras le mostraba la revista)
-Cámpora, ahi viene Cámporaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Y el corría gritando desesperado por el departamento hasta que se iba a el quinto piso y yo sentía que había logrado mi objetivo.
Al día de hoy Cámpora es código entre él y yo.
Pese a los celos que le tuve y las maldades que le hice, lo adoro, lo amo.