miércoles, 23 de abril de 2008

Chau Chau Adiós?


Cuando eramos jovenes y al término de una discusión apasionada uno de los dos triunfaba con brillantez, le decía al otro: "Lo tengo en la cajita" Usted está ahora en la cajita; no saldrá de ella y no me reuniré con usted: aunque me entierren a su lado, de sus cenizas a mis restos no habrá ningún pasadizo

La ceremonia del adiós de Simone De Beauvoir

domingo, 20 de abril de 2008

La cosa era con cantidad, ahora de calidad no hablemos...


A veces te venden cosas, o uno compra cosas que no son de calidad , y que casi no sirven para la función por la cual la adquirimos.
Por ejemplo si uno se compra una polera trucha, tal vez no abrigue mucho; pero si uno se pone dos o tres superpuestas podríamos entrar en calor.
Con ella me paso algo parecido parecía no surtir efecto, pero en cantidad hacía maravillas.
Y solo quiero y necesito decir éstas palabras:
- Qué bien, pero que bien.





jueves, 17 de abril de 2008

Preferiría no hacerlo


Tengo un alumno que cada vez que propongo un ejercicio en clase, me dice: -"No, no, no gracias"

Y no sé por que, pero lo quiero. Me boicotea el trabajo pero me cae bien. Es una especie de loco que mira de costado pero tiene buen trato, es muy simpático como me habla al rechazar el trabajo que le propongo. Este fragmento está completamente dedicado a Rocky, que no puede más que decir: -"No, no gracias, pero preferiría no hacerlo."


Al día siguiente, noté que Bartleby no hacía nada, sólo miraba por la ventana, como en sueños, al muro de enfrente. Al preguntarle por que no escribía, me respondió que había resuelto no escribir más.

¿Por qué, cómo, qué pasa?-exclamé- ¿no va a escribir más?

-No más

-¿Y cual es la razón?

-¿No la está viendo?, me contestó con indiferencia.

Lo miré fijamente y me dí cuenta que sus ojos estaban vidriosos y empañados. Al instante se me ocurrió que la insólita diligencia con que había estado copiando documentos junto a esa ventana penumbrosa podía haberle afectado temporalmente la vista.

Pasaron los días. No podría decir si los ojos de Bartleby mejoraron, de acuerdo a las apariencias creo que sí. Cuando se lo pregunté, se permitió no responder. En todo caso no copiaría. Finalmente apremiado por mí, me informó que había abandonado para siempre el trabajo de hacer copias.

"Bartleby el escribiente" de Herman Melville

miércoles, 9 de abril de 2008

...como lirios venenosos de las ciénagas


...Sus manos se cerraron en puños que, tensos, golpearon la cama detrás de los hombros de la mujer.Luego se quedó tan quieto unos momentos que ella se llenó de un miedo extraño.
-Es así...- le dijo él con una voz de la que había desaparecido toda inflexión -El amor que siento por vos, cariño. A veces me parece que... en algún instante me destruirá...


"El instante de la hora siguiente" de Carson Mc Cullers

jueves, 27 de marzo de 2008

El gato me mira estupefacto, pero no me importa.


Si. Esta ahí en medio de esta noche, de esta tarde, ya no se que es. Miro mis manos y las descubro casi como siempre, pero mías.
Se que la tarde o la noche me adormecen de modo ligero, reviso, me digo- si reviso bien por todos lados; descubro lo que ya sé y me lo guardo.

lunes, 24 de marzo de 2008

Bruma

La progresiva escasez de pasajeros comenzó a perturbar a Shimamura.Además de él, sólo quedaban un hombre en sus cincuenta y una jovencita de mejillas rozagantes, que tenía un manto negro echado sobre los hombros y se inclinbaba hacia adelante para no perder palabra de lo que le decía el hombre y poder contestarle puntual y alegremente. Seguramente viajaban juntos e iban lejos, se dijo Shimamura. Pero en la primera estación, en una localidad anónima en donde se veían chimeneas de fábrica alzarse detrás de las paredes de la estación, el hombre se puso de pie, dejó caer pesadamente por la ventana su baúl al andén y dijo a la jovencita: "Quizá volvamos a vernos algún día", antes de bajar.

Seguramente era un viajante y había conocido a la chica en el tren. ¿Cómo no había contemplado, siquiera, esa posibilidad? Shimamura sintió ganas de llorar. La escena lo había pescado con la guardia baja y le hizo tomar súbita conciencia de que se había despedido de Komako y de que iba camino a casa. ("País de nieve" Yasunari Kawabata)

miércoles, 12 de marzo de 2008

Tokyo


Luces y más luces, es Tokyo. Asia, el contiente. Ellas se prenden y se apagan; y en la lejanía se vuelven más bellas. Como tu boca dulce y alcoholica, tu lengua; y tus ojos de pestañas como plumeros.

Las calles vacías o atestadas de gente, es lo mismo, es igual. No estás.Y en ésta noche de linternas blancas, rojas, azules, el verde también está; aparece incandescente como tus manos.

El poder de traerte a mi mente por segundos, solo segundos, como si fueras un muerto al que uno no le recuerda la cara ni la voz. Frente a mis ojos un árbol de navidad formado por confines de edificios interminables, y no estás.Tu pelo.

No estás, no estás y no estás. Como éstas luces que solo iluminan lo que casi no se puede recordar.Sos como todo Asia. Sos como Tokyo, no...sos Tokyo, el continente.